Necesitábamos un perro guardián. Yo quería una hembra, que según dicen es más guardiana y más obediente. Un día nos dijeron que en determinado lugar habían 3 perritos en venta, fuimos con Alejandro a ver, ya quedaba sólo uno, no dejaba de llorar, aullar, ladrar, ¡quedó el más maricón!, tenía 2 meses y algunos días, pero con su carita de sinvergüenza y ese cuero que le sobraba por todos lados nos conquistó y aquí está...
Al fin tiene cucha mi cielo, ya debe tener colchon tambien me imagino... hace mucho frio y con lo maraca que es se debe morir de frio!!!!
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